Visualizzazione post con etichetta Fermín de Aldoz. Mostra tutti i post
Visualizzazione post con etichetta Fermín de Aldoz. Mostra tutti i post

domenica 15 gennaio 2012

Fermín en el Congo

A propósito de la censura británica a Tintín en el Congo, Fermín de Aldoz me manda una poesía.

Sé que hizo un viaje a África hace algún tiempo. Me lo imagino rodeado de negros, danzando con ellos y acompañando con un tam-tam a un coro de mujeres que cantan:

¡Harambé!, ¡todos a una!,
todos juntos, ¡harambé!
¡Harambé!, todos a una,
porque mi negro quiere nacer.

De la selva a la sabana,
de Kisangani a Lomé,
¡harambé!, grito de guerra,
porque mi negro quiere nacer.

El blanco lleva un sombrero
y zapatos en los pies,
y tiembla como una palma,
porque mi negro quiere nacer.

El blanco ha hablado en su tribu,
¡hatari! ha dicho en inglés.
¡Hatari!, grito de miedo,
porque mi negro quiere nacer.

Ha dicho que somos pobres
y que un muerto no lo es,
y que me he de comer a mi negro,
porque mi negro quiere nacer.

Al norte hay una muralla,
al sur un grito: ¡harambé!
¡Harambé!, grito de parto,
porque mi negro quiere nacer.


Apostilla: Racismo por racismo, me quedo con Hergé. El alarmismo del Economist sobre la “bomba demográfica africana” es mucho más insultante que los inocentes dibujos de Tintín en el Congo.

domenica 13 dicembre 2009

El manuscrito de Fermín

En San Millán de la Cogolla, en un congreso sobre manuscritos literarios que ha habido esta semana y al que me ha enviado mi jefe, me he encontrado con un viejo conocido, Fermín de Aldoz, investigador académico en ciertos frentes recónditos de la literatura española y poeta aficionado. Él y yo nos intercambiamos desde hace tiempo poesías y tentativos literarios de distinto tipo, y al menos yo a él he llegado a apreciarle no sólo como amigo, sino también como poeta.

Naturalmente, Fermín no brilla a la altura de esos grandes faros de la poesía de los que se ha hablado en el congreso: Pedro Salinas, Carmen Conde, Miguel Hernández... Él juega en otra liga, y que no se tome a mal mi sinceridad. Pero, con su autorización, y ya que él no se decide a publicar nada o casi nada, voy a permitirme ventilar desde mi modesta tronera una poesía que me mandó hace bastantes años. Por su evidente ingenuidad y por su latente vibración religiosa, me parece muy apropiada para la circunstancia navideña.

Y ya que estamos, que sepa quien esto lea (si alguien lo lee, porque el paso del manuscrito a la edición no garantiza la lectura del público, y esto es algo sobre lo que en San Millán nada se ha dicho, me parece), que sepa, digo, que el editor de Buenos libros nos dé Dios (y, desde hoy, de este manuscrito de Fermín de Aldoz) le desea una serena y feliz Navidad.

Susurro

Sólo quiero susurrarte,
con un susurro ligero,
no sea que me despierte
y que deje de soñarte,
lo de siempre, que te quiero,
que sólo quiero quererte.

Sólo quiero acompañarte,
hacer mío tu sendero,
compartir tu misma suerte,
abrazarte en cualquier parte,
regalarte el mundo entero,
vivir después de la muerte
sólo pensando en buscarte
para decirte te quiero,
para empezar a quererte,
para que el mundo se aparte
y yo, empezando de cero,
pueda a ti sólo tenerte.

Sólo quiero susurrarte
que una sola cosa quiero:
sólo a ti sólo quererte.