domenica 15 gennaio 2012

Fermín en el Congo

A propósito de la censura británica a Tintín en el Congo, Fermín de Aldoz me manda una poesía.

Sé que hizo un viaje a África hace algún tiempo. Me lo imagino rodeado de negros, danzando con ellos y acompañando con un tam-tam a un coro de mujeres que cantan:

¡Harambé!, ¡todos a una!,
todos juntos, ¡harambé!
¡Harambé!, todos a una,
porque mi negro quiere nacer.

De la selva a la sabana,
de Kisangani a Lomé,
¡harambé!, grito de guerra,
porque mi negro quiere nacer.

El blanco lleva un sombrero
y zapatos en los pies,
y tiembla como una palma,
porque mi negro quiere nacer.

El blanco ha hablado en su tribu,
¡hatari! ha dicho en inglés.
¡Hatari!, grito de miedo,
porque mi negro quiere nacer.

Ha dicho que somos pobres
y que un muerto no lo es,
y que me he de comer a mi negro,
porque mi negro quiere nacer.

Al norte hay una muralla,
al sur un grito: ¡harambé!
¡Harambé!, grito de parto,
porque mi negro quiere nacer.


Apostilla: Racismo por racismo, me quedo con Hergé. El alarmismo del Economist sobre la “bomba demográfica africana” es mucho más insultante que los inocentes dibujos de Tintín en el Congo.

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